La escribí con mi mejor amigo, Richie, Ricardo Castillo, cuando teníamos 16 o 17 años y queríamos componer algo juntos. Él era mucho mejor músico que yo, tocaba la guitarra de manera espectacular, y nos pasábamos la vida oyendo a Led Zeppelin, The Who y Pearl Jam.
Un día vino a mi casa y salió esta canción. La letra partía de un triángulo amoroso con una niña que me gustaba en la escuela, pero Richie y yo construimos encima toda una historia y una melodía. La tocamos juntos durante muchos años y fue muy divertido.
Contada por Emilio Lezama