Es de las canciones más tristes y desoladas que he escrito. Cierra la tríada que forma con Volver y Aldeida, las canciones de la pérdida de una relación muy importante para mí, sobre la que además escribí un libro.
Es la despedida absoluta, y por eso cierra el disco. Al final hay toda una parte instrumental que crea una atmósfera cósmica del adiós: la ilusión de una estrella, Aldeida, que se pierde en la oscuridad de la noche.
Contada por Emilio Lezama