Era una oda a los amigos que uno va perdiendo en la vida. Me la imaginaba como una canción de graduación, y lo es.
Pero hoy, cuando la escucho, creo que en realidad es una canción para Balti. Es irónico que la cante él. Ahora que ya no está, siempre me remite a la amistad complicada que tuvimos, pero que siempre fue pura. Si pudiera cantarle algo de LEZ, sería esta. Porque eso hicimos: compartimos vidas.
Contada por Emilio Lezama