Ni la vi venir. Unos días después de la muerte de mi mamá, Sandoval me mandó una canción que había escrito pensando en ella y en la pérdida. Yo estaba demasiado deshecho para escucharla y la dejé pasar. Meses después me mandó la maqueta de Castillos de Arena. Me pareció perfecta. Luego me enteré de que él también había perdido a su abuela en esos días.
Fue su manera de acompañarnos en el duelo. Es una canción sobre la pérdida y sobre lo efímero que es todo. De mis favoritas del disco.
Contada por Emilio Lezama